7 poemas de amor largos para dedicar a tu pareja

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana
Tiempo de lectura: 20 min.

El amor es uno de los sentimientos que mueve el mundo y muchas veces cuesta expresarlo en palabras. Por ello, acá podrás encontrar algunos bellos poemas de amor largos de autores famosos.

Se trata de textos que exploran las diversas facetas de las relaciones para que puedas dedicar a quien más quieres.

1. Estar enamorado - Francisco Luis Bernárdez

Estar enamorados

Estar enamorado, amigos, es encontrar
el nombre justo a la vida.
Es dar al fin con las palabras que para hacer
frente a la muerte se precisa.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que
reclama desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de
la carne respira.
Es contemplar, desde la cumbre de la persona,
la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera
que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz
profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la
perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad
de nuestra sombra está vencida.

Estar enamorado amigos, es descubrir dónde
se juntan cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz de
un río que nos llama.
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado
prisionera nuestra infancia.
Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de
cigüeñas y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los
perfumes y las armas.
Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo
recibirla de su espada.
Es confundir el sentimiento con una hoguera
que del pecho se levanta.
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo
ser esclavo de la llama.
Es entender la pensativa conversación del
corazón y la distancia.
Es encontrar el derrotero que lleva al reino de
la música sin tasa.

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de
las noches y los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la
cabeza distraída.
Es recordar a Garcilazo cuando se siente la
canción de una herrería.
Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las
primeras golondrinas.
Es ver la estrella de la tarde por la ventana de
una casa campesina.
Es contemplar un tren que pasa por la montaña
con las luces encendidas.
Es comprender perfectamente que no hay
fronteras entre el sueño y la vigilia.
Es ignorar en qué consiste la diferencia entre
la pena y la alegría.
Es escuchar a medianoche la vagabunda
confesión de la llovizna.
Es divisar en las tinieblas del corazón una
pequeña lucecita.

Estar enamorado, amigos, es padecer espacio
y tiempo con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de
las flores y las frutas.
Es libertarse de sí mismo y estar unido con
las otras criaturas.
Es no saber si son ajenas o son propias las
lejanas amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias
del torrente de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo
tiempo compartir su noche obscura.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna
todavía sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea
de ser hombre es menos dura.
Es empezar a decir siempre, y en adelante no
volver a decir nunca.
Y es, además, amigos míos, estar seguro de
tener las manos puras.

Francisco Luis Bernárdez (1900 - 1978) fue un escritor y periodista argentino. Este poema celebra el amor en su máxima expresión: como una fuerza que ilumina, libera y da sentido a la vida. El hablante invita a comprenderlo como una experiencia que trasciende lo meramente sentimental para convertirse en una auténtica revelación existencial.

Desde los primeros versos, se presenta como una iluminación: "es encontrar el nombre justo a la vida". Esta afirmación sugiere que el amor brinda una comprensión plena de la existencia, otorgándole un significado trascendental.

También se menciona que el amor permite "recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva". Eso que implica que libera al ser humano de sus ataduras internas y le permite elevarse.

Asimismo. permite percibir la realidad con renovada intensidad: "Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia". Esta imagen sugiere que la relación no sólo otorga alegría, sino que también recupera la pureza y la capacidad de asombro de la niñez.

Hacia el final se muestra al amor como una fuerza que vence la soledad y da consuelo. Por ello, es visto como un refugio, un espacio de compañía y comprensión mutua.

2. Como gata boca arriba - Gioconda Belli

Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lagrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)

Te quiero como gata panza arriba
y me defiendo de huir,
de dejar esta pelea
de callejones y noches sin hablarnos,
este amor que me marea,
que me llena de polen,
de fertilidad
y me anda en el día por la espalda
haciéndome cosquillas.

No me voy, no quiero irme, dejarte,
te busco agazapada
ronroneando,
te busco saliendo detrás del sofá,
brincando sobre tu cama,
pasándote la cola por los ojos,
te busco desperezándome en la alfombra,
poniéndome los anteojos para leer
libros de educación del hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida,
asear los cuartos,
amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor
a tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada,
en el baño,
riéndonos como gatos mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados
a los pies del sofá de leer el periódico.

Te quiero como gata agradecida,
gorda de estar mimada,
te quiero como gata flaca
perseguida y llorona,
te quiero como gata, mi amor,
como gata, Gioconda,
como mujer,
te quiero.

Gioconda Belli (1948) es una escritora y poeta nicaragüense reconocida por una obra que explora el amor, la pasión, la feminidad y la lucha política.

En este poema la imagen de la gata simboliza la sensualidad, la independencia y la intensidad emocional. La hablante se asocia con este animal para representar su forma de amar: a veces dócil y juguetona, otras veces feroz y combativa.

Así, retrata una relación intensa, con altibajos y momentos de conflicto, pero también de complicidad. Con ello, se busca explorar las contradicciones de la pasión y el deseo.

Aunque constantemente oscila entre el deseo de aferrarse a la relación y la tentación de huir, hacia el final reconoce una entrega absoluta hacia el amado.

3. Te quiero - Mario Benedetti

Te quiero Benedetti

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Mario Benedetti (1920 - 2009) fue un escritor uruguayo, considerado una de las voces más importantes de la literatura latinoamericana. Su obra abarca múltiples géneros, desde la poesía hasta la narrativa y el ensayo, con un estilo claro y accesible.

En este poema el amor no se presenta sólo como un sentimiento romántico, sino también como una alianza de dos personas que caminan juntas en la vida. La repetición de "codo a codo somos mucho más que dos" enfatiza la idea de que el amor tiene una dimensión social y de resistencia.

Por ello, se entrelaza con la lucha política. La amada es descrita como alguien cuyas manos "trabajan por la justicia" y cuya boca "sabe gritar rebeldía".

Revisa Los poemas imprescindibles de Mario Benedetti y Frases de Mario Benedetti llenas de sabiduría para tu vida

4. Poema 14 - Pablo Neruda

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Pablo Neruda (Chile, 1904 - 1973) fue uno de los escritores más reconocidos del siglo XX. Su obra se destacó por la mezcla de vanguardismo y simpleza, así como por su compromiso social.

"Poema 14" se encuentra en el libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada que resultó crucial para su trayectoria. Lo publicó con apenas 19 años y gracias él logró la fama. Aunque está basado en sus propias experiencias amorosas, no está dirigido a nadie en particular, sino que la destinataria corresponde a un ideal.

En estos versos el hablante se refiere a la importancia que adquiere la mujer amada en su vida. Así, sin importar lo que suceda en el mundo, la unión de ellos es tan profunda que tiene un poder transformador. Hacia el final declara: "Quiero hacer contigo/ lo que la primavera hace con los cerezos". Es decir, quiere hacerla florecer y alcanzar su estado de máxima belleza.

Explora Los mejores poemas de amor de Pablo Neruda

5. Oda al corazón de la amada - José María Valverde

Oda al corazón de la amada

Tu antiguo corazón adolescente
repósalo en mis manos, y que se abra
en historias, aromas muertos,
campanas y ecos de campanas.

Vienes hasta hoy para contarme,
bajas desde los montes de tu infancia,
el delantal lleno de flores
y el miedo del pinar en la mirada.

Ven y quiéreme tú también; ya sabes
lo poco que es vivir; descansa
tu desamparo en el mío, contándome
tu edad de niña, sin palabras.

Tú, como yo, al volver de costas,
o de bosques, o de montañas,
frente a la vida o a la primavera
o en la orilla del año que se acaba,

piensas: las cosas pasan más deprisa
que nuestros ojos pueden contemplarlas.
Para soñar cada minuto
vivido, un año haría falta.

Quieres tener los días muertos
releídos, igual que cartas,
haber libado toda su nobleza
para ese día en que ante el Señor vayas.

Vuelves, soñándolas despacio,
a las fugaces cosas que dejabas
apenas rozadas; no queden
allá, a medio exprimir, como naranjas.

Vas ahora a mejorar todo
pues lo que fue, después de muerto, cambia;
así en los hijos los padres difuntos
y la luz de la vieja casa.

Juntas uno por uno los juguetes
del recuerdo, las leves barcas
de pesca, con el nombre en letras negras
sobre la proa verde y blanca,

cuando, a la tarde, el alto rompeolas
las recibe en su sombra vasta;
las estaciones en el llano,
los cielos al trasluz del sol que marcha...

Pero ahora que yo te quiero
reúne con las mías tus estampas;
como niños con sus sellos del mundo,
del color de tierras extrañas.

Recorreremos juntos los barbechos
sin espigar, de horas gastadas;
hablaremos despacio por las tardes,
revolviendo las hondas arcas.

Que cuanto fue nos dé su sangre,
ahora que es tiempo, no se torne en nada,
y de esta poquedad llevemos
un día a Dios nuestras manos colmadas.

Confundidas las dos memorias
nuestros ayeres uno sólo se hagan,
y de él, en común sueño poseyéndolo,
nuestro futuro único nazca.

Hilando así la tela de recuerdos
que llevaremos de mortaja,
doblaremos con días del pasado
todos los días del mañana.

Cada hora con un recuerdo
emparejada y resonando, cada
imagen tuya por entre las mías
enredándose equivocada,

todo en tal confusión crezca y dé fruto,
lo que pasó con lo que pasa,
y cada cosa se desdoble en tiempo;
como tu corazón, amada,

que huele a antiguas primaveras
y sin fin se despliega y se derrama
en sones, y ecos, y ecos de eco,
como las campanadas recordadas...

José María Valverde (1926 - 1996) fue un destacado académico y poeta español. Este poema busca elogiar a la mujer amada, a la compañera de viaje con la que puede compartir su pasado, presente y futuro.

Los versos hacen hincapié en la manera en que una pareja puede conocer todo del otro, ya sean sus recuerdos de infancia, sus gustos y sus deseos. Así, cada día se convierte en una nueva aventura que pueden emprender juntos.

6. Carta de amor - Sylvia Plath

No es fácil expresar lo que has cambiado.
Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos
en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.

No fue eso. Dormí: una serpiente
como una roca entre las rocas hiende
el intervalo del invierno blanco,
cual mis vecinos, nunca disfrutando
del millón de mejillas cinceladas
que a cada instante para fundir se alzan
las mías de basalto. Como ángeles
que lloran por la gente tonta hacen
lágrimas que se congelan. Los muertos
tenían yelmos helados. No les creo.

Me dormí como un dedo curvo yace.
Lo primero que vi fue puro aire
y gotas que se alzaban de un rocío
límpidas como espíritus. y miro
densas y mudas piedras en tomo a mí,
sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me engañaste, eras transparente.

Árbol y piedra nítidos, sin sombras.
Mi dedo, cual cristal de luz sonora.
Yo florecía como rama en marzo:
una pierna y un brazo y otro brazo.
De piedra a nube iba yo ascendiendo.
A una especie de dios ya me asemejo,
hiende el aire la veste de mi alma
cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.

Sylvia Plath (Estados Unidos, 1932 - 1963) se ha convertido en un clásico contemporáneo. Su obra estuvo marcada por la búsqueda de sentido, la exploración emocional y por abordar la salud mental.

Este poema analiza el impacto del amor no sólo como vínculo humano, sino como fuerza transformadora que redefine la existencia de la hablante lírica.

Comienza con la noción de que estuvo "muerta" antes de la llegada de su amante. Aquí la muerte no aparece de forma literal, sino como una metáfora para describir un estado de apatía, desconexión o vacío existencial.

Esta relación genera una profunda metamorfosis en ella. A medida que avanza, la voz poética se despoja de su antigua identidad, como una roca que se convierte en un ser luminoso, ascendente y floreciente. La oposición entre la quietud (la piedra y la serpiente dormida) y el dinamismo (el florecer, el ascenso hacia lo divino) enfatiza la magnitud del cambio.

Como en la mayoría de su obra, la naturaleza actúa como un espejo de su proceso interno, donde lo inerte da paso a lo dinámico y lo denso se convierte en lo etéreo.

Así, los versos no celebran el amor de forma idealizada, sino que lo abordan como una experiencia casi mística, que la arranca de su estado anterior para llevarla a un plano superior.

Descubre Sylvia Plath: 4 poemas para descubrir a una artista clave del siglo XX

7. Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito - Elvira Sastre

Poema Elvira Sastre

Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
—en mi vida—
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Elvira Sastre (1992) es una escritora española actual. Se caracteriza por un lenguaje directo y emotivo, donde el amor, el deseo, la pérdida y la introspección son temas recurrentes. Su estilo, cercano y moderno, ha convertido sus versos en una referencia dentro de la poesía contemporánea en español.

Desde el inicio, el poema sugiere que la llegada de la persona amada es un evento extraordinario, casi mítico: "no era el fin del mundo lo que venía, eras tú".Así, el amor se presenta como una fuerza transformadora, algo impredecible y arrebatador.

De todos modos, la hablante expresa su lucha interna. Se debate entre entregarse completamente y el temor ante la fugacidad de los sentimientos. Esto refleja la incertidumbre que suele acompañar a las relaciones intensas, donde el deseo de vivir el presente choca con el miedo a lo que vendrá.

Por ello, la armadura y el escudo representan la resistencia inicial a la vulnerabilidad, que luego se derrumba en la intimidad. Además, los semáforos en rojo simbolizan la valentía de arriesgarse por amor, sin importar las advertencias o miedos.

El verso que da título al poema "quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito" refuerza la idea de que este amor es nuevo y sin precedentes. La poesía, que ha intentado capturar el amor en todas sus formas, aún no ha registrado la magnitud de lo que estos amantes están viviendo.

Ver también:

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.